Una noche como cualquier otra, un joven duerme con la muerte al costado, sabe que es su ultima noche en el mundo de los vivos, espera que sea solo un sueño, pero su final esta cerca, solo le queda esperar a que ella decida llevarlo.
A su corta vida, el joven presencia el último golpe que le pudo propinar el destino, un segundo basto para destruir una vida que demoro 20 años en llegar a ese punto, estaba el solo tirado en la carretera, mientras un ser se le acercaba, poco a poco sentía que su alma era desgarrada de su cuerpo, y un ser se acercaba a el, mientras los paramédicos lo llevaban una sombra siempre lo acompañaba, el todavía consciente se da cuenta de que es, estaba aterrado, quiera salir corriendo, pero su cuerpo no le respondía, rogaba a su forma que se fuera que lo dejase ir, pero poco a poco sentía que se acercaba mas, la operación fue dolorosa, sintió que se alejaba un poco de donde lo había visto la ultima vez, pero todavía estaba presente, mirándolo, acechándolo, tanto allí como en la sala de recuperación, la imagen del dios misericordioso, no lo alejaba, pensó en los pecados que cometió en sus 20 años de vida, y a su manera se confeso y oro mientras observaba si crucifijo.
Sus padres, sus mejores amigos, su novia, todos pasaron observándolo todo destrozado, cada uno con señal de dolor en su rostro, todos menos el que siempre estaba presente, cada vez parecía como si quisiera verlo mas de cerca, su cara esquelética estaba próxima a la cara del muchacho, su aliento putrefacto, le cortaba la respiración, hasta que tal como fue su tragedia, pereció, poco pudieron hacer los médicos, aunque lucharon con desespero el se fue, pero la criatura sigue allí, siguiendo a cada criatura viva acercándose cada vez mas hasta completar su labor

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